Vídeos cortos sin el montaje largo.
Graba tu idea. Sube el material. Roveya hace la magia.
Entra un montón de material en bruto. Sale un solo vídeo.
Desaparece justo la parte que te comía la tarde.
Todo lo de arriba entró. Esto salió.
Años en el teléfono. Minutos hasta el vídeo.
Lleva ahí desde el viaje: los clips que nunca volviste a ver, las fotos, la nota de voz que grabaste volviendo a casa. Dale la carpeta entera. Roveya lo lee todo, descarta lo que no sobreviviría a un montaje, te dice qué plano descartó y por qué, y te devuelve un vídeo vertical. La tarde que llevabas meses queriendo dedicarle a esto sigue siendo tuya.
- Todo lo que grabó el teléfono
- MOV y MP4, HEIC, JPG y PNG, MP3, WAV y M4A. La carpeta entera, sin la selección que si no tendrías que hacer tú primero.
- Minutos en vez de una tarde
- Lo largo es revisarlo todo para encontrar los cuatro segundos que valen la pena. Eso es lo que deja de pasar.
- Te dice qué dejó fuera
- Cada plano que rechaza vuelve con el motivo: foco blando, luces quemadas, una mano delante del objetivo.
Qué hace
Entiende de qué va el vídeo
Lee cada palabra que dijiste y se queda con tu idea. El montaje sigue el sentido, no el pico más alto de la onda.
Tira los tropiezos y los silencios
Arranques en falso, muletillas y el silencio mientras recuerdas la frase siguiente. Los quita, y te enseña que los ha quitado.
Elige la toma que salió bien
Cuatro intentos de una frase se convierten en uno. Los tres que perdieron se guardan, con el motivo.
Mantiene la atención hasta el final
Subtítulos al ritmo de la palabra, una transición donde la atención caería, y tarjetas, gráficos y pegatinas exactamente donde si no se iría la mirada.
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